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miércoles, 14 de enero de 2009

De por qué Chueca es como el Hipercor...

Para todo el que haya salido alguna vez que otra por el ambiente, no le parecerá extraño que lo compare con un gran Hipercor, donde puedes encontrar de todo a buen precio. Pero esto no es lo único que asemeja Chueca y otras maricalandias del mundo a un gran centro comercial, oh no, hay muuucho más.

Por ejemplo, quien más y quien menos ha ido alguna vez a buscar algo a un gran centro comercial y se ha encontrado volviendo a casa con otra cosa que no sólo no buscaba si no que encima le es completamente inútil. Es lo que se denomina impulso consumista, y consiste en que ante la variedad de artículos y productos que uno encuentra, no puede evitar el arrebato de comprar algo simplemente para no volver a casa con las manos vacías. Como si al ir a comprar... yo que sé... una lámpara, te vienes con una tostadora debajo del brazo. Pues bien, en el ambiente pasa lo mismo, ante la multitud de oferta que uno ve, y aunque hayamos ido a buscar a nuestro hombre ideal, guapo, inteligente, de agradable conversación y sano mentalmente (sí, es que aún los hay que creemos en los imposibles), uno se acaba encontrando en el apartamento de una tostadora, a pesar de haberse repetido una y mil veces que con tostadoras, una y no más.

Pero, si hay algo que hace que cada vez que voy a Chueca me sienta como en el Hipercor es la teoría de las etapas, que nace en un intento racional de explicar por qué en todas partes una noche de fiesta por el ambiente acaba siendo igual.

Primera etapa: Escaparates. La etapa va desde que se queda hasta la 1 o las 2 de la mañana dependiendo del caso. Es como si va uno al Corte Inglés sólo a mirar. Entras en los bares, comienzas con tus cervezitas, o directamente con tus minis y vas viendo escaparates. Es decir, todo tipo de hombres para todos los gustos y vestidos de las más diversas (y algunas veces horribles) formas. Y como cuando uno va a ver escaparates, no compra nada, sólo mira y compara precios, ya habrá tiempo de pillar luego...

Segunda etapa: Oportunidades. Es la etapa más larga y comprende desde la 1 o 2 de la mañana hasta las 4 más o menos. En ella nos encontramos ya en la discoteca de turno bailando y con un leve exceso de alcohol corriendo por nuestra venas, es el momento de la deshinibición y del lanzarte a por esos productos que habías visto en la fase anterior. No todos los productos están disponibles claro, pero ya va habiendo gente que se va a casa acompañado. Unos han conseguido lo que venían a buscar, alguno se habrá hecho con una ganga y otros se despertarán a la mañana siguiente junto a una tostadora. Cuestión de suerte. Para los que no encuentran nada está el Rincón de las oportunidades, o cola de los baños. Sucede que en las discotecas gays pasa justo lo contrario que en el resto de bares, es decir, en el baño de tíos hay cola y en el de tías no. Ese y no otro es el lugar perfecto para entablar conversación, darse a conocer y olvidarse de la lámpara que veníamos a comprar en favor de esa maravillosa tostadora que nos pone ojitos mientras esperamos.

Tercera etapa: Rebajas. Etapa que va desde las 4 de la mañana hasta las 5 aproximadamente. En ella se va notando que la noche se agota y las copas sobran y aquellos productos que eran demasiado buenos como para encontrarse a cualquier precio, ante el nivel de alcohol ingerido han bajado súbitamente de precio y están al alcance de cualquiera. La gente se abalanza una sobre otra peleándose por llevarse a casa fantásticos electrodomésticos a buen precio y el Rincón de las Oportunidades se ha convertido en el Rincón de la lujuria por lo que es mejor mantenerse apartado.

Cuarta etapa: Saldos y taras. Etapa que comprende desde las 5 hasta la despedida y cierre. Aquí la cantidad y cualidad de los artículos ha decrecido enormemente y los más exigentes van asumiendo que ese día no pillarán y se vuelven a casa, mientras que los menos exigentes hacen sus últimos intentos para no acostarse solos. Es una etapa límite, en poco tiempo hay que lograr lo imposible y es más que probable que si ligamos en ese momento nos acabemos llevando lo que nadie más quería... osea una tostadora.



Pero hay que ver como nos gustan las tostadas oye....